Wednesday, January 14, 2015

La sola por Alejandro Gil



La sola

por Alejandro Gil

*

  “el arte
es el juego
de ocultar y
translucir
las malas intenciones”

*


Capítulo 1



La Sola y vuelta a la esquina



 Una canción animal que da vueltas, que se encuentra sola. Sola, la jugada de encontrarse y vestirse después de haber amado bajo un rosedal que miraba cuatro puntos idos hacia el puente.
La calle y el canal, un mar encausado de olores de cuerpos agitados de tanta hermosura y coincidencia.
Vuelta a la esquina, un océano repleto de adoquines con agüita en las juntas, espejos de mirarse el rostro y mirarse los ojos.
La sola caminaba bien acompañada: el cielo azul y el cielo gris.
Azul son todos los ojos. Un fantasma es azul. Hasta un duende. Azul, que la zeta en segunda y la ele al final. Azul que lo parió.
Al azul lo desvela el camino largo, las curvas lo contracturan y al sólo pensar, no le gusta ser azul.
El gris malamente despreciado, es feliz. Nadie lo parió, nació con el mundo y está.

 Nací entristecida, se pensó por un momento. Estas calles llenas de silencios y de luces, fachadas viejas que remontan a un amor antiguo de querer trabajar tanto para homenajear al que mira y vive dentro. Por dentro sonaban los discos. Temas que hacían de la música un refugio del corazón que latía a mil por horas o tan sólo era feliz queriendo tanto.
La sola había salido de compras, un poco de pan, algo dulce para pensar y alguna bebida para el buen rato. Los placeres de la vida se traducen en una cena a la luz de los cristales, un buen distraerse y estar enamorado.
Amar y ser amada, qué más!
Pero la Sole vivía de noche. Soñaba de noche. Vivía el día como un sueño que partía el mundo en dos mitades. La jungla y la aldea se confundían en el trabajo cotidiano de mudarse de caras y sonrisas y ser feliz a la misma hora en que suenan los acordes de estarse en pie.
Lindo día de sol para vestirse de rojo. Todo el mundo te mira cuando te vestís de rojo. Voy a vestirme de rojo y que miren, total? Nada pueden ver.
El cielo estaba increíblemente azul con nubes pequeñas haciéndole pecas. El sol de dónde sale?
Oh sole mío, quién te dijo que me dieras los rayos. Si acaso me basta con resplandecer, como la luna que mira y de tanta vigía se acuesta a dormir. Plácida la luna durmiendo en su colchón y mirándonos como renacuajos en esta gran laguna y tenemos que inventarnos anfibios para no morir ahogados de aire o de agua según sea creciente o menguante.
De la luna estoy hablando y del mar, de qué otra cosa? No sé de otra forma hablar, vos estás acostumbrado, pero yo no. Me voy a bañar.
Y la Sole sola se fue al paraíso de mojarse, de correrse por el agua, de escucharse en música por fin no hecha por los músicos que te llenan el corazón y las arterias. Venas hinchadas de corcheas y corazón, corazón. La espuma en el cuerpo se miraba, mordeduras de burbujas, placeres de los días y de los baños. Mordeduras que te remontan a otro cuerpo, de dientes blancos, tornasolados de luz y jabón. Burbujas que marean y dan vueltas. Aire de jabón hecho mundos, munditos de todos los tamaños, pequeños, grandes mutantes por la piel. Y uno verse allí reflejado en redondo, verse yéndose flotando. Cosas del agua y el jabón, de la ducha tibia mojando la ceremonia, humedeciendo los cabellos, chorreando la espalda con su espesa savia. De pronto surgen las caricias de las pompas con sus juegos inocentes de tocarnos. A dónde vas burbuja por entre mis piernas?, salí de ahí o quedate, sí, para siempre.
No, no te enojés, que te  estallás y mi piel se va un poco gastando de explosiones. No, que el jabón se acaba, el agua también y quedo sola con la toalla.

Que la tarde me busque en mi escondite y me despierte, que seguro estoy soñando. Que me toque la mejilla sin mirarme o me pase un dedo suave por la cintura o por el brazo. Que me despierte con un beso chiquito en mis labios cerrados, que me ponga la mano delante de la boca y que yo no queriendo le dé un beso. Pero la tarde sabe que la amo y que por miedo no me entrego tanto. La tarde lo sabe, camina lento para amarme de noche. Me ha enamorado y me iré con ella.

Voy a pasar por esa puerta aunque esté cerrada de par a par. No es novedad, la puerta ahí parada, erguida, tentempié en plena calle, obstruyendo todo, incomodando a los automovilistas, haciéndolos bajar con sus infinitos manojos de  llaves y perdiendo horas hasta encontrar la correcta. Después los pasadores, las trabas, el ojo de pescado para sospechar del lado opuesto, de los que están del otro lado, de las cosas del otro lado, y sacar tajada jugosa de sandía. No quiero decir nada pero los que están del otro lado, están del otro lado. Y así sucesivamente o al revés. Por suerte yo siempre estoy de este lado, ya sea mirando la cara azul o la cara gris de la puerta. La cara azul mira para acá y la gris, si la estoy viendo, también mira para acá. 
Vos estás siempre del otro lado, pero coincidimos de estar siempre los dos del otro lado, vaya coincidencia. Mi pregunta, que también es un sueño que se repite con los años, ese sueño que lo sueño y lo sueño y lo vuelvo a soñar, desde adolescente, te digo, y se aparece y vuelve y toma otras formas, mejor, otras historias pero en el mismo lugar, en el mismo lado, paredones altísimos, una mole, un palacio de justicia, una morgue y se repite y es gris siempre, no sé pero te pregunto si habremos estado juntos también del otro lado.
Quién sabe, pero dejemos que corran los días: el lunes detrás del martes, el martes persiguiendo al miércoles y este a 24 horas del jueves y, por caprichos del sol, el jueves arañándole las espaldas al viernes que lo tiene en la mira al sábado que le pelea la punta al domingo; dejemos que pasen los días, que el maratón, sin miedos, termina en la llegada.

Ah! me olvidaba, tengo un almanaque para regalarte, salió mal de imprenta pero no es mucho, no es tanto como para asustarse, está en blanco.

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10 comments:

  1. La Sola, puro instinto y mirada, un dejarse estar frente a una vida de sensualidad y contemplación. Hay también cierta ingenuidad, pureza, e inocencia frente a la vida-morgue gris que se repite y repite.
    Enhorabuena Alejandro!!!!

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  3. Gracias a todos por sus comentarios. Todos son necesarios. Una vez tomé un café con Andrés Rivera y quise mostrarle un texto inconcluso, me dijo: No! No leo cosas inconclusas, uno no sabe nada de un texto hasta que se lee el punto final.

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  4. Qué lindo es hacer las críticas en privado, sin exhibicionismo. Éxitos, Alejandro.

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    1. Gracias, anonymus, pero te cuento que no me molestan para nada las críticas. He recibido muchas por face y son muy buenas y aportan mucho. Gracias! Y sigan opinando e invitando a leer La Sola! Abrazos!

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  5. Gracias, anonymus, pero te cuento que no me molestan para nada las críticas. He recibido muchas por face y son muy buenas y aportan mucho. Gracias! Y sigan opinando e invitando a leer La Sola! Abrazos!

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  6. no tienen precio los minutos que la literatura te hace volar... si hasta tengo ganas de ponerme un vestido rojo...

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