Saturday, April 10, 2010

CANTO POEMA DEL REGRESO

Canto poema del regreso

y volví,
después de 4 años 5 meses
y 5 días,
volví,
yo no estuve allá
estuve aquí
me perdí allá
estando aquí…
de todas maneras
lo que resume todo
son los puntos suspensivos

la gravedad de la ausencia
es la pérdida de tiempo
la impalpable existencia
de los planos de vivencias
la alteración de la lectura
de lo real e imaginario…
lo real, aquí también,
vuelven a ser los puntos
suspensivos

atravesé el sureste norteamericano
en busca de la península
de la puerta latina para salir
o entrar
de la puerta gris que matiza
los dos mundos, la puerta mestiza

allí, creo que soñé

xilofones de cristales
gigantes
guiaban mi camino
terrestre

“tengo miedo”, le dije
al micrófono que
estaba conectado a Atlanta

un animal, un perro
un humano, una mujer
un niño
un misterio, un dragón
me dijo nada
sólo me llevó a dar vueltas
por la estación
a enseñarme mi camino
de ida, el del regreso

a ese monstruo aliado
le di las gracias
y partí.
desde la manga, cansado, me decía
adiós con sus bostezos de
fuego
(ya era víctima
de la modorra americana)

había pasado junto a mí
estos largos años
había pasado, como yo,
viviendo largas jornadas
habíamos pasado, como siempre,
el tiempo trabajando,
perdiéndolo quizá

danza de fuegos
nos inventamos de vez en cuando
para matar las vagas sombras
y crear las bellas
llenas de contrastes:
danzamos mirando
intensamente lo negro
lo definitivamente negro

antes habíamos estado
en el aeropuerto internacional de Atlanta
en realidad había estado yo solo
(el dragón, mi otro yo, mi sombra
me esperó en Miami)
pero no estuve solo,
quieran saberlo,
miles de viajeros de todos los colores
me rodeaban, me hacían nadie
(mi estado preferido)
(debo comunicarles que ahora mismo
a este balcón, desde donde
escribo, ha llegado, extrañamente, un fuerte olor
a sebo quemado como el que emanaba
la jabonería La Mariposa allá en
los barrios norteños de San Miguel
de Tucumán) (aquí los olores, agradables
o no, no son parte de la vida,
no hay, por ejemplo, ese volcán
de azahares que bañan las veredas)

estábamos en Atlanta,
en el aeropuerto,
en el patio central,
estábamos parados y, levantando los ojos,
vemos galerías circulares
sobre nosotros
vemos que ellas dan al patio central,
son dos o tres balcones
están, cuantos sean,
colmados de soldados (hombres y mujeres)
con sus uniformes caqui,
mirando al vacío, al patio central,
vienen de sus casas o van a sus pueblos natales
o a Irak – Afganistán
están llenos de emblemas, de cruces,
de ojos con miradas en busca de
algo, parecen estar bien, son jóvenes,
muy jóvenes, nadie los reciben
nadie los despiden, afloran por
todos los pasillos,
parece que estamos en una base militar.
en una jaula.

hay en sus uniformes nombres
bordados
García, González, López
y tantos más, Jonson, Taylor and Lee
pero García me llamó la
atención: no estaba neutro
como los otros
(neutro: un lejanísimo y equívoco sinónimo
de bien, de estar bien)
estaba “down”
hubiera querido
sacarme unas fotos
con algunos de ellos
pero una maldita reflexión
realista me lo impidió:
“probablemente no pueda
sacarme otra foto con ellos
cuando ellos o yo regresemos,
o no, de nuestros extremos
destinos”, sólo atiné a mirarlos,
a tratar de entenderlos
y a maldecir, profundamente,
a los jerarcas malignos
que los mandan al muere
por causas, en absoluto, mezquinas
y en donde nada tienen que ver
esos niños soldados, ni esos niños
víctimas de los distintos escenarios
de guerra que el poder enloquecido
del mundo crea a por doquier


así fue, me despedí de Atlanta
con soldaditos camuflados
y, al regresar, la gente me recibió
con un gran aplauso.
yo pensaba que era porque
regresaba de Argentina
pero había sabido ser que
otros cientos de caquis
marchaban a través del
patio central,
quizá éstos volvían de Irak
y por eso los aplaudían,
pero, seguramente,
otros muchos no.
no. otros no volvieron. ni de Afganistán.
quizá esa foto que no quise
tomar hubiera sido
de uno de esos que no volvieron.
esa foto habría sido la foto
del adiós.

crucé Caribe, 90 millas,
pasé sobre La Habana,
estaba dormida,
quise despertarla, lo
logré: Fidel había muerto
dos años atrás pero a nosotros,
los vivos, los astutos, los
creyentes: nos hacían creer
que el Castro era un cadáver
viviente, un joven viejo
en uniforme adidas
que aparecía en la TV
y en Internet como
si nada hubiera pasado
¿sería auténtico el conjunto
adidas que portaba el
emblemático mandamás comunista de
los últimos 50 años de
la existencia del mundo?
si la respuesta es sí:
ay! caray!
si la respuesta es no,
también: ay! caray!
de Fidel no hubiera querido esperar
que sea complacientemente fiel a las marcas
del poder mundial.
las tres rayas las vimos sobre
sus hombros
sobre el sonido que emanaban
esas imágenes,
tres rayas: la vida,
la paz, la muerte
tres: Guantánamo, La
Habana, Camagüey (el
orden es aleatorio)

me fui de Atlanta
puse pie en Miami
volé sobre Cuba
embriagado de humor

el monstruo, la mujer,
el niño, el dragón
seguía conmigo.
de nuestras bocas
fluían llamas,
sabrosas, calientes,
iluminadoras,
purificadoras

seguimos en trance
Haití estaba abajo
la tierra ensangrentada
por Trujillo también,
esa, la tierra de las Mirabales,
la dominicana, qué joder!

Puerto Rico, con plena y bomba te vi

y estaba el mar
el denso, el ausente mar,
el que, a la distancia, no está,
uno no lo ve,
es de noche
se fue
Caribe se fue

al medio, /recuerdo
que me voy/
que estoy yendo
que regreso
a donde nunca me fui
de donde estuve siempre, regreso
¿cómo puedo volver
si nunca me fui?

yo fui el cuerpo de los otros
los otros caminaron
estas tierras, aquellas,
las que atrás dejé

son los otros los que
están en esta nave
yo, no estoy,
y si estoy, estoy ausente

esta birome que escribe
mañana lo que vuelo hoy
no estará mañana
trazando estos signos,
o, al menos, no será
mi mano la que ejerza
su poder. ella, la birome,
hará de nosotros lo que quiera,
incluso un poema
como este incierto poema
que nadie escribió
o al menos nadie leyó
salvo ella, inevitablemente

ya la nave dejaba Caribe
dejaba mar
acariciaba tierra

Sudamérica
Sudamérica mía
vuelvo a ti, vuelvo a palparte
desde el aire orino tu tierra
como para sembrarte
no tengo otro modo de ligarme
a vos
Sudamérica, mi amada canción
Sudamérica cobriza, fatal y dividida
Sudamérica, masa cuasiforme
de un espíritu
estrella de diez puntas
unidad encrespada
aroma único y disociado
Sudamérica, mía
ladrona de almas
corazón deforme
mestizo blanco negro
corazón deforme
corazón deforme
corazón
nuestra carne queda baldía
sin vos

Sudamérica, te entro
la alfombrilla de bienvenida
es el mar Caribe
líquido, líquido
no golpeo a tu puerta
pues siempre está abierta
y hay aguardientes
vinos y piscos
chichas, de las dos,
y aloja pa´ brindar
caipiriñas y cachazas
líquidos, líquidos
Sudamérica, te entro

y no puedo dejar de respirarte
tu humedad
tu exultante humedad
tu música, tu profunda
y sincera canción
Sudamérica, retumbas!
en el interior de este pájaro,
retumbas!
me quieres sacar.
y que caiga,
caiga,
caiga
a tus entrañas
y chupe de vos
todo
lo que de vos
quepa en mí
me quieres sacar,
violar,
y me dejo.
Sudamérica, me dejo.

(estuve tanto tiempo vendiendo
rosas colombianas en New York
City que ya no recuerdo
cómo huele esa
magnífica mugre)


Apuph! Apuf!

Apuf, apuf, apuf!

No me banco tanta
presión!

No la soporto, apuf!

Y giro, giro mi
índice sobre la
pared

Hago círculos,

círculos y círculos

sobre la pared.


Con mi índice

hago círculos

sobre la pared

y digo no!


No quiero pensar

lo que no puedo ver

y digo no,

y sigo.

mapa, tengo un mapa

que nos dibuja,

mandarín, chino.


Pero no, nuestra

silueta es distinta,

semejante, pero

peor,

pero no!


Quiero volar

de costa a costa


Caí, en mi vuelo,

sobre Caracas.


Caracas, la extraña,
la bella, la de hijas
increíbles de bellas
y volé, sobre ella volé

y no tuve ocasión
de bañarme con sus aguas
no estaba ya Bolívar
como para bajar y volar
no estaba
no había nadie.
“sólo con agua negra
lavamos nuestras manos”,
¿quién sos? –le digo.
no responde.
la grandilocuencia
suele ser muda.

apagué el navegador
y dormí un rato.

nubes, nubes de algodón
nubes blancas
blancas nubes
mares de nubes
nubes, nubes de algodón

soñé, indudablemente soñé.
caían hojas de plátanos
sobre mis hombros
estaba paseando por la plaza
Urquiza
me detuve a quitarme
esa gran caspa de otoño
de sobre mis hombros,
sacudí la última
y un hombre sabio
sentado y apoyado
con sus dos manos
en un bastón
me dijo:
“El mito es la última
verdad de la historia,
lo demás es efímero
periodismo”
lo dijo y se convirtió
en piedra, en mármol,
en granito inmóvil.
y está, aún, junto
a los plátanos que se
deshojan cada año.
pero él, sus papalabras,
son una fuerte brisa
que despeina a más de uno
y que cala hondo, hondo
en cualquier ajedrez

ese hombre ciego
veía más
ve más!
nos está viendo!

y nosotros estamos
al frente, en
el colegio nacional

bombas y deudas
cayeron en el colegio
nacional

(es esto un poema
o un agujero
en la historia?)

Plaza Urquiza,
San Miguel de Tucumán,
República Argentina,
Colegio Nacional. Borges.

Plaza Urquiza,
años atrás: una
densa plaza
copiosa de árboles
grandes sombras,
pulmón del norte,
era un misterio
introducirse a ella
había magia
habían cosas por
indagar en esa plaza
allí parí letras
allí hamaqué hijos e hijas
propios y ajenos
también, tristemente,
en esa plaza hay zapatos
que nunca regresaron,
no los dejaron,
pero sobrevuelan
sin que las estatuas
se debiliten.
no dejan huellas pero están.

dejé Caracas ahumado
por su tizón
dejaba brotar como gotera pertinaz
e intermitente
su luz
había nubes por aquí y por allá
llovía y yo era ráfaga
canté Guantanamera
si saber porqué


Pasta de pus!

Basta de pus!, digo


Yo me dejo llevar

pero la pasta de pus

que se estaciona en mi cuerpo

me hace clamar:

Basta de pus!


adentro, no sin cautela,
territorio colombiano
amazonía, valle
montaña, selva misma
costa
territorio paisa
y Bogotá
Pereira, donde la más
bella
está acá

Colombia misión y honor
orgullo y reprobación
vanagloria de la gloria
te volé
te vi a oscuras
en unas que otras luces
por aquí y allá

zafé!
café!

y la coca que se vende en
Colombia
tiene mejor caché!
sí señó!

Cumbia, papá!

Guayabera, mamá!

sólo la puntica,
y se acabó!!!

ja!!!


ecua-marrón
ecua-marrón
ecua- Ecuador!

Guayaquil, Guayaquil
hace siglos te vi
sin un apretón de
manos te vi
eres sombra ahora
como aquella vez
pero ahora eres joven
y no antigua
como aquella vez
aunque aquella vez
eras virgen
por aquella vez
pero pasaron
aquellos dos hombres
aquella vez
y te dejaron infértil
aquella vez
ahora destellas más
que aquella vez
y te volviste joven
más aún

Guayaquil, ¿qué
bella flor ausente
pinta de colores tus frentes?

Guayaquil, te vi
boca arriba te vi
como queriendo beber
el agua mágica de los cielos
te vi

¡Quito de ti toda sombra!


Inca, hijo del sol, maíz, papa
Inca, hijo de laura y de la Nube
Inca, habitante fundamental
del Perú,
te necesitamos

Inca, sobre tu tierra dormí
tu música andina me mecía
las sierras me acunaban
y los fuegos de la plaza de
armas me despertaban
fui amasando tu silueta
bebiendo el agua de tus puertos
el Callao me trajo a Lima
y la flor nocturna
del Tahuantinsuyu
me abrió el corazón
eterno de Machu Picchu
(muchos años atrás
mis manos modelaron,
como hoy, su piedra
sagrada,
aún la arcilla constituye mis dedos)

sin respiro, alborotado de
fuego, penetro Bolivia
te veo Bolivia
como charcos de luz,
hilos de luces cobrizas
conectan, como arterias,
algunos de sus núcleos,
se agiganta tu ritmo
a cada paso,
se te ve surgir
a ritmo de carnavalito,
se te ve surgir,
en la noche,
a ritmo de huayno.
no hay charango que
no se vea
desde la altura
saltas, Bolivia, saltas

adiós, Bolivia,
te volveré a cruzar.


alta en el cielo
la puna jujeña
alta y penetrante
su fragancia y amor

ya estaba, como sin pañales,
en mi cuna
ya había colores verdaderos
ya era fiesta mi sangre
y mi corazón
ya era alegría
esta canción
ya sabía de estos
dolores pero vos
querías sufrir
sin calzón
querías
que mi mano tocara
la flor de la ortiga ya
sin dolor
era Argentina la esbelta
y tirana, era esa raja
que parte mi piel,
era la bella, la noble y
salvaje, era ella con la
que puedo ser
eras vos, Argentina maldita,
la que sueño, soñaré y
soñé,
eras esa latente, perdida,
encontrada, la que siempre
me duele y no sé qué
hacer,
eras vos Argentina
maldita, delatora,
pedigüeña, absorbente
eras vos, que me echaste
me tiraste, me dijiste
que me fuera, me
insinuaste, me
mataste, me premiaste,
me mataste, me
sacaste, me expulsaste,
me olvidaste, me comiste,
me usaste, me cagaste,
me comiste, me desapareciste,
y me vomitaste,
eras vos, bandida,
bendita, eres vos
Argentina, mi amor

no pasé, como cuando me fui,
por mi Chile ladero,
por sus salitrales,
por sus minas de cobres,
no pasé, al regresar, por
su majestad: el Aconcagua
no tuve la magnífica visión
de la locura del hombre:
enfrentarse a esa roca
de los cielos
para liberar al hombre.
no, no pasé por allí
al regresar,
pero sí seguiré pasando
para regresar a mí.
no pasé por los telares
de Violeta, no pasé por
los romances de las 17 violetas,
no pasé por el sueño de
Neftalí, no pasé
por las manos de Víctor,
no pasé por la traidora
vida y muerte del dictador
no pasé por vos Chile
pero por vos partí

un dragón, un niño
una mujer, una sombra
no me acompañó
por Centroamérica
pero esas naciones son mías
las amasé por cuatro años
con mis propias manos
supe tejer sus formas
sin que ellas se dieran cuenta
tengo una radiografía en
cada una de mis córneas

no pasé tampoco por la
azteca tierra:
es tan distante de mi destino
y tan cercana a mi partida,
que tan solo en ella misma existe
y no cabe más que en su propia esfera
Dicen que la fértil tierra nuestra
comienza debajo de sus tacones

órale!


araca tiqui taca
araca titi taca
araca quichua maíz
araca araca araca
canto nou


timbal, timbal!
canto negro timbal!
timbal, timbal!
llegué al Uruguay!

ya soñé contigo Montevideo
ya te escribí en tu cuerpo
no te debo nada
solo me queda el candombe
y ya te parí
timbal, timbal
lanzallamas timbal

Paraguay se prende
en la Asunción de Jesús
timbal, timbal
Paraguay ya parió
se sumó a esta trova
Paraguay guaraní!

Brasil,
vos sabés que
siempre te amamos!
Vinisius, dile!


un ángel, un dios
un espíritu, un semidiós
un dragón, mi figura
y mis fantasmas llegaron.

la nave bajó
eran cristales líquidos
a mis pies
sobre un terciopelo negro
los diamantes brillaban
era, como siempre, Buenos Aires
hice un gesto y se dio la luz
luego de una larga noche
amaneció
vi la cuadrícula de las arterias
los edificios grises y majestuosos
el hormigueo de personas
y las altisonantes voces
estaba aquí, allí, en Buenos Aires
respiré algo que nos era propio,
pero aún distante.
de Ezeiza a Aeroparque
grité un par de goles argentinos
entre aeropuerto y aeropuerto
jugábamos un lugar para el mundial

-de dónde sos, pibe?
-de Tucumán, le digo.
-venís del norte y te vas al norte!,
me dice. Largo viaje, no?,
insiste.

una mujer, un niño,
un dragón, un sueño,
una sombra, la plena, la negra
un suspiro, una llama,
la ausencia, el encuentro
el sonido, el silencio
viaja conmigo

desando hacia el norte
lo que anduve hacia el sur

no quiero mirar hacia abajo,
porque me vería.

estoy adentro
y encima de la tierra
estoy integrado a ella
no hay división entre mi cuerpo
y la tierra,
entre el aire y la tierra
entre mi cuerpo y el aire
entre el aire y la tierra y el cielo,
entre mi cuerpo, el aire, la
tierra y el cielo
no hay división

a la distancia, el horizonte
soy yo
el cielo soy yo
la tierra soy

las plantas de mis pies
absorben las húmedas pampas
los deltas, los trigales
los ganados pastando
los salitrales, los montes
los tabacales, los cañaverales
pero no saben
que ya soy todo eso
y sus ciudades

caímos al valle de Lerma
y dimos vueltas y vueltas
estaba allí, sola, Salta (la linda)
allí parí mi más profundo poema:
mi llanto primero al ver la realidad

mmhh! mmhh! qué es esto, me
dije
me sabía menos permeable
era un sujeto fácil de desintegrar
era un alien
pero era yo, en mi tierra


Step Number One:
yo era nativo de Salta, Argentina
4 años después resucité en Tucumán, Argentina

Step Number Two:
me crié y crecí en Tucumán,
dificultosa tarea para mi padre
y para mi madre
y para varias otras gentes más

Step Number Three:
a los 40 dejé de crecer en Argentina
y seguí creciendo en Atlanta,
EE.UU. Quizá empecé a envejecer

Step Number Four:
una mujer, un niño
un dragón, yo mismo
como alien,
besé esta tierra

Step Number Five:
habré de continuar
esta crónica
que un animal (yo mismo)
un perro (yo mismo)
un humano (yo mismo)
una mujer (yo mismo)
un niño (yo mismo)
un misterio (yo mismo)
un dragón (yo mismo)
comenzó hace tiempo atrás
(no sé cuánto)
(no sé si siglos)
(no sé si ya)
habré de continuarla
porque lo eterno gira
y decanta aquí


como alien, en Salta,
me sometieron a exámenes,
aparatos de extraños rayos
escanearon mi cuerpo:
no encontraron nada común
a un ser humano
pero supieron que había algo
de nostalgia:
una flema incrustada
en el centro del pecho
que era expedida
por simples recuerdos

(¿qué éramos antes?
hombres y mujeres
paisanos, vecinos
personas con tiempo
para relacionarnos
por el solo hecho
de sabernos
de sentirnos y quizá
vulgarizar una que otra seña
para cultivar nuestra maldad,
pero éramos, ante todo,
tiempo, contemplación, placer
y espera
éramos algo irrepetible
que, sabiéndolo,
hacíamos de los días
una reverencia a
nuestra existencia.
la vida pasaba a nuestro
ritmo y se aceleraba
por nuestro antojo.
éramos, unos eternos
adolescentes)


ahora decantó la lluvia
un tornado bajó
óxidos y turbulencias
de esta cosa extraña
que vivimos por acá.
los recuerdos se borraron,
regresamos a cero.
(quizá el Step Number Six)


SIX, SIX, SIX

una mujer
una mujer

un niño
un niño

un fantasma
un fantasma

un dragón
un dragón

una mujer, un niño, un fantasma
un dragón: yo
ése soy yo


canto en retorno
no me vi cuando volví
mi cuerpo era ingrávido
mis ojos miraban calles vacías
hasta el horizonte
mis ojos ignoraban todo lo existente
no habían respuestas
algo se había perdido
sólo un destello mágico
me acercaba lo no hallado
eran sus cejas, sus ojos
su cuerpecito, los míos
eran sus labios, sus dedos
sus cabellos, los míos
eran los negros ojos suyos, los míos
eran crueles años de ausencia
queriéndose curar
eran los años míos y los suyos, los míos

envejecí
la abracé, como a nunca nadie,
como para que amanezca
palpé su cuerpo y me encontré
el farol de la esquina extendía infinita miles de sombras


ya para partir
puse mi despertador
a las 6:45
sabiendo que tenía tiempo
para llegar a las 8 a la estación
terminal de ómnibus,
mi padre, solo un joven de 84 años,
abrió la puerta de
mi habitación a las 6:30
dándome la diana.
a los 3 minutos insistió.
“puse mi reloj a las menos cuarto”, le
dije
y no paró: -“seguís siendo el
mismo de siempre”, me increpó
protestando.
allí reafirmé que estaba
en mi tierra y que era
necesario dejar pasar, al menos,
un mediano tiempo para regresar.


una mujer, un niño
un fantasma, un dragón
me espera en algún sitio

se extienden
desde mí unos
trancos gigantes
que tocan
baldosas
del cielo



Alejandro Gil


26 de marzo del 2009
Atlanta

Amija

Amija (Zamba. Música: Quique Yance - Letra: Alejandro Gil)

BARAJA AJA


BARAJA AJA
24 de marzo de 1996

baraja aja
la memoria
de llegar a esta fecha sin embargo
baraja aja
la timba
con lo que vivimos,
20 años

baraja aja
los discursos
baraja aja
antojadizos los ojos

baraja aja
la tinta
poblada de tumbas y timba
timba
la bandera
tumba
la sangre
timba y tumba
la palabra

no olvidar hacer tumba
para enterrar a la timba
enterrar los ascensos
y descender a la tumba
los ojos de los timbas

baraja aja
la memoria
timba
de estos años
baraja y timba tumba
baraja la tumba
en tantas manos

alejandro gil

24 de marzo de 1976
24 de marzo de 1996
24 de marzo de 2006
24 de marzo de 2010