unos varios años antes, cuando mis padres atravesaban los ochenta y muchos,
en la cocina que convivíamos,
les dije: "ya se están abusando, ustedes!!!"
y ellos sabían que les estaba jugando una broma
ya tenían más de 90 años
y estaban bien con sus achaques
yo tenía unos 50, y también estaba bien
cuidándolos y absorbiendo sus bemoles
para lograr la armonía musical de la vida.
mi mamá había regresado a su niñez
y jugábamos todos los días
disfrutando cada minuto
y no había dolor porque retrocedí con ella
a los tiempos frescos y eternos.
a mi mamá le encantaban las flores,
como su apellido,
durante todos los días de su segunda infancia,
le regalaba un ramo o ramillete de las silvestres o las de los floristas del centro
era un festejo ver su sonrisa agradecida.
mi papá era un hombre serio y rígido,
era un hombre bueno, en el fondo,
pero a mí, me tenía cortito,
bajo su visión, yo era un descarriado
pero, en secreto, presumía de mi vocación de poeta, de escritor
pero a mí... nada!
era así el Gil
sabía que yo venía de su sangre:
su papá tocaba la dulzaina, alegraba a sus paisanos de casa en casa, por aquí,
en Argentina, en Tucumán, exactamente
en la villa 9 de Julio de la Capital.
mi abuelo era analfabeto, solo sabía sumar
quizá por eso mi papá era un obsesivo de las cuentas
yo heredé algo: cuando ando por las calles voy contando las puertas y ventanas de cada casa.
alguna vez alguien me dijo que eso significa que ando buscando una salida.
psicologismo barato?
El día antes de que muera, ayudándolo a levantarse para ir a internarse, le dije:
-Te amo.
me miró y dijo:
Yo también.
Alejandro Gil
24 de abrí 2026
























