Wednesday, May 19, 2021
Sunday, May 2, 2021
Thursday, April 29, 2021
Tuesday, April 27, 2021
Wednesday, April 21, 2021
THE NEXT DAY AFTERTOMORROW
THE NEXT DAY
AFTERTOMORROWDesde la cumbre del día
O debajo del humus
Aftertomorrow
Quieto y visible
O invisible e imperfecto
The next day
Contados y cantados
Los hechos de la vida
Se abrirá la memoria
Aftertomorrow
No habrá sido un desperdicio
Ser abono u olvido
La sombra interna
Aftertomorrow
Sendero de tierra o asfalto
No importa ya qué vía
O qué tiempo
Todo aparecerá o será niebla
The next day Aftertomorrow
Y en aquel intento habremos ganado
La importancia o el absurdo
De haber pasado o amanecido
Aftertomorrow
Porque quisimos
Inútilmente, tal vez
Dejar un puro
Un no falso sujeto
Ni un egoísta
Ni una máscara que confunda
The next day
Aftertomorrow
Construimos y remamos en el barro
En las arenas de las calles de cemento
En la arquitectura de un andar de a pares
Acompañados
Aftertomorrow
Los intentos vanos nos dicen:
Tú puedes solo
Mas eso sólo es válido cuando no estás
Aftertomorrow
No sale el sol
cuando la apuesta es terrible
y vacía
Y no se siembra y construye
The next day Aftertomorrow
Porque se crece y cimienta
Entrelazando los hilos
Las fibras y los hierros
El lodo y la paja
Los instantes todos de los elementos
Y así caminamos enteros
Hasta el próximo día, pasado mañana
Alejandro Gil
Abril 2021
Tuesday, April 13, 2021
Monday, April 12, 2021
Friday, April 9, 2021
Friday, April 2, 2021
A PROPÓSITO DE MALVINAS
A PROPÓSITO DE MALVINAS
Si mal no recuerdo, el 31 de marzo se realizaron actos en el país. Aquí, en Tucumán, el acto se realizó al frente de la Casa Histórica. Un amigo y yo andábamos por la Crisóstomo y Congreso. Cuando vi el acto con escenario y gente escuchando, le dije a mi amigo: "Vamos a ver de qué se trata." Teníamos 18 años. A los pocos minutos, ómnibus y celulares de la Policía bloquearon las esquinas de Crisóstomo y la de San Lorenzo. ¡¡¡Todos arriba!!! El ex gobernador Amado Juri era uno de los oradores. Nos llevaron detenidos a la Brigada de Investigaciones de la avenida Sarmiento. En el patio nos hicieron formar fila para entregar los cintos y cordones de zapatos en una mesa que también retenía los documentos. Cuando me tocaba el turno para acercarme a la mesa de registro, llegó el Jefe de la Policía, anunció en voz alta: "Por esta vez, pueden irse, pero que no vuelva a pasar."
Por un pelo no caí en cana. Luego me di cuenta que esas manifestaciones fue el disparador desesperado de Galtieri para continuar con la dictadura, tal cual @José Vitar relata y analiza en su tweet.
Tweet de José Vitar sobre Malvinas
Alejandro Gil
2 de abril de 2021
Thursday, April 1, 2021
Saturday, March 27, 2021
GIRANDO LA CABEZA HACIA UN LADO
GIRANDO LA CABEZA HACIA UN LADO
Que te quedaste quieto como un tótem
nada te atraviesa
ni siquiera tu propia sombra
Pretendes decir o demostrar
cosa que no sos, pues borraste de vos tu memoria
o el canto neutro
aquel que no pretende decir nada
Te hablo a vos y a mí
a ambos en el mismo desierto:
Pues ya al decir, nos cubrimos,
creamos un fino film de impermeable translucidez
allí no estamos
o pretendemos estar sin lograrlo
Cada vez que me nombro, me borro
Cada vez que te nombras, por un resquicio se te ve carente
No te calles.
En el intento de dibujarte,
algún día te filtrarás intacto
y, al frente de tu mirada,
te encontrarás minúsculo y gigante
tal cual eres
basado en tu vivencia
La grandilocuencia crea hologramas falsos.
Mejor me callo,
le doy paso a los hechos:
también suelen mentir,
es cierto
pero ¡qué bien nos cachetean!
Dejad pasar al que viene del fondo,
al que conecta
y no aparta
Tomo mi lugar al borde de la vanquina
algún día llegaremos a sentarnos al lado
Alejandro Gil
Marzo 2021
Thursday, March 25, 2021
EL TIEMPO
EL TIEMPO
es este sol y aquellas lluvias
es la rueda infinita donde se crece
o se cae
es el saberse o ignorarse
a cada paso, a cada baldosa que salpica
y
nos moja o no
los tobillos
las pantorrillas
que nos yergue
o nos inmoviliza
es
aquella luna que miramos siempre
o la que olvidamos
la que no dejamos que nos adentre
o la que también, a veces,
dejamos pasar
tantas veces despertamos sin recordar
o dejar que no suceda
ese sueño de niñez
ése
que hoy estamos añorando
Alejandro Gil
marzo 2021
Wednesday, March 24, 2021
Baraja Aja
24 de marzo de 1996
baraja aja
la memoria
de llegar a esta fecha sin embargo
baraja aja
la timba
con lo que vivimos,
20 años
baraja aja
los discursos
baraja aja
antojadizos los ojos
baraja aja
la tinta
poblada de tumbas y timba
timba
la bandera
tumba
la sangre
timba y tumba
la palabra
no olvidar hacer tumba
para enterrar a la timba
enterrar los ascensos
y descender a la tumba
los ojos de los timbas
baraja aja
la memoria
timba
de estos años
baraja y timba tumba
baraja la tumba
en tantas manos
alejandro gil
24 de marzo de 1976
24 de marzo de 1996
24 de marzo de 2006
24 de marzo de 2010
Friday, March 19, 2021
HONRAR LA MEMORIA CON POESÍA
HONRAR LA MEMORIA CON POESÍA
Por Alejandro Gil
.
MEMORIA 1: Tenía doce años cuando un día me desperté para ir al colegio y me dijeron que no había clases. Uno de mis hermanos se maquillaba en el espejo del hall central de la casa al ritmo de música sacra que pasaban por la radio. Esta escena quedó en mi memoria.
.
MEMORIA 2: Habían habido imágenes anteriores: enfrentamientos en la avenida Juan B. Justo, un chico de 14 años fue impactado por una cápsula de gas lacrimógeno. Él solo miraba el atropello. La marca roja en su pecho quedó en mi memoria.
.
MEMORIA 3: Había algo extraño, era adolescente. Un par de vecinos volvieron esqueléticos. Había habido barricadas en el centro, en las avenidas. Había insatisfacción. De poder ir a la escuela en jeans desflecados, pasamos al pantalón gris y corbata dentro del cuello de una camisa blanca. Nuestro pelo debía estar a dos centímetros del cuello. En tercer año de la secundaria tenía un profesor de derecho al que le decíamos Videla (era muy parecido), pero él era democrático.
.
MEMORIA 4: Había algo extraño. Sólo gozábamos yendo, unos años después, a los recitales de rock. Había oxígeno allí. En Baires nos paraban por cruzar la calle en rojo y nos palpaban de armas. Pero no les importaba, pienso ahora, matar y desaparecer tanta gente, que supe después.
.
MEMORIA 5: Seis años después empecé a escribir poesía. No sirvió de nada para reparar el dolor. Me dije: hago memoria.
.
MEMORIA 6: Escribí.
.
MEMORIA 7: Después de muchas marchas me veo repartiendo volantes de poesías desde 1988 hasta siempre. ¿Qué hago con lo que hago? ¡Poesía! ¿Qué hace la poesía con la Memoria? Vive.
.
MEMORIA 8:
.
disparos
(a 38 años del golpe de Estado cívico militar en Argentina)
1
Que la luna
se haya posado
sobre el monte
habla que ella
es guía
y sol
en las oscuras
alturas
2
La rama
azota mi rostro.
Alguien camina
delante.
No lo veo
pero sigo.
No lo sigo,
aunque no
me desvíe
de sus huellas.
3
Azul es la humedad
de entre los árboles.
Exhala bosque
su aliento.
Yo me pierdo
y me encuentro
y chupo musgos
crecidos en las cortezas.
4
Con una cuña
busco sed
y justicia.
La sed es mía,
la justicia
es no morirme
de sombras.
5
Quizá la leche
del gomero
me pegotee
las manos,
pero es su savia
y estoy feliz.
Solo muero
cuando la savia
del hombre
se derrama.
6
No hay referencias,
la muerte de un alma
no se parece
a ninguna.
La Historia, aquí,
se resquebraja en
infinitas partes.
7
La historia enmudecida
en algún momento brilla.
8
Soy la mitad
de lo que podría
haber sido.
Me talaron los
maestros.
9
Cuando yo me
despeinaba,
ellos ya habrían
asumido la elegancia,
la hipócrita o
la audaz.
10
Si el monte
hubiera levantado
sus faldas,
habrían salido
alegres gnomos
armados hasta los dientes
de felicidad.
11
El pedemonte,
todo abierto,
sembrado de fresas,
tras esas pisadas,
hubiera sido mermelada
y dulzor.
12
Me sigue una sombra,
en lo posible,
a diario, la eludo.
Pero cuando me
asumo, me planto
y le digo: Basta!
13
Quién es? No sé.
Son muchos, lo sé.
Y estoy buscando
el modo de que
cumplan sus condenas.
14
Están libres aún
y se disfrazan
de mil formas.
No tienen pasado,
algunos, otros sí,
otros no lo saben.
Yo los detecto,
hayan participado o no
en el horror.
15
La maravilla del sol
sobre el monte
me dice
que la cópula de la vida
puede más que la estaca
de la muerte.
La luna
también festeja esto.
alejandro gil
A minutos del comienzo del día 24 de marzo de 2010, Atlanta
.
MEMORIA 9: Quedan muchos días de la Memoria, muchos días por delante, habrán más poesías repartidas por las calles, como hubo en tantos años. A gente que nunca espera recibir un poema los atrapamos de sorpresa, le damos arte, memoria y belleza. Y todo el suceso es poesía: entregar el poema mano a mano, las reacciones, los gestos, la actitud corporal de todos.
.
MEMORIA 10: Estamos en Tucumán: ¿tiene memoria?:
al jardín de la república
(o cómo nos cambia la vida)
lo que sé
es navegar
de espaldas
al pantano
sin querer
echo raíces
y me pudro
sin querer
me da el sol
y me incendio
de arriba
y de abajo
es igual
medio cuerpo
al infierno
y
el
otro,
y
el
otro,
también
alejandro gil
.
MEMORIA 11:
Baraja aja
(24 de marzo de 1996)
baraja aja
la memoria
de llegar a esta fecha sin embargo
baraja aja
la timba
con lo que vivimos,
20 años
baraja aja
los discursos
baraja aja
antojadizos los ojos
baraja aja
la tinta
poblada de tumbas y timba
timba
la bandera
tumba
la sangre
timba y tumba
la palabra
no olvidar hacer tumba
para enterrar a la timba
enterrar los ascensos
y descender a la tumba
los ojos de los timbas
baraja aja
la memoria
timba
de estos años
baraja y timba tumba
baraja la tumba
en tantas manos
alejandro gil
24 de marzo de 1976
24 de marzo de 1996
24 de marzo de 2006
24 de marzo de 2010/11
2014
2021
ALEJANDRO GIL
artículo para una revista
que salió en 2014
Thursday, March 18, 2021
Saturday, March 13, 2021
Pacheco, informe de situación
Pacheco, informe de situación
Por Alejandro Gil
«Quien recuerda y
vive la vida, vive dos veces. Quien olvida y solo vive el momento, pierde su
tiempo. Pero el que recuerda y vive la vida y se olvida de los rencores
banales, crea el futuro. Y ese futuro será próspero, si hace justicia.» Así
hablaba Pacheco mientras arrastraba su pie eternamente vendado y amenazado por
la gangrena.
Quizá el haberlo
encontrado trepado a una garita para dirigir el tránsito me llevó a
considerarlo como un gran dirigente.
Ya lo había visto
pasearse con su impactante vestimenta por cada rincón del centro de la ciudad
extendiéndole la mano a toda la gente. Lucía increíblemente blanca su cabellera
y su barba y parecía un apóstol de aquellos lejanos tiempos.
No sin antes entregarles
sus ideales en una tarjeta, la gente que lo rodeaba le obsequiaba soles o
escudos o cabildos.
Pacheco miraba a
los ojos. Pero tal vez ese mirar era el que producía incomodidades.
Él avizoraba
siempre lo que iba a pasar. «Veo clanes que se apropiarán de las fuentes de la
cura y del alimento. De las fuentes de la sabiduría y del aprendizaje. De la
luz.», proclamaba ante veintitantos pasajeros que multiplicaban su anuncio por
toda la población.
Sus palabras
volaban de boca en boca y hubieron algunos que las asumieron como propias y
establecieron con ellas los fundamentos de sus acciones públicas.
Una templada
mañana de Pascuas se quedó dormido en la escalinata de la iglesia Santo Domingo
después de haber orado sus claras palabras, hasta el agotamiento, durante toda
la jornada anterior incluida la madrugada siguiente. Aun extenuado seguía
proclamando sus versículos de sabio entre balbuceos que, al prestarle atención,
se definían a todas luces como sus mejores mensajes.
La media mañana ya
golpeaba con su sol que iba a tornarse infernal al mediodía. Ya los feligreses
comenzaban a salir de la misa de las ocho y se encontraban con el maestro
vencido por el cansancio que, entre bostezos de dormido y vigilia incierta,
seguía inalterable su propia liturgia.
Desde el
campanario, el monaguillo que observaba la escena haciendo la llamada para la
próxima misa no entendía por qué las señoras que pasaban junto a él se cruzaban
abruptamente de vereda y daban coscorrones a los niños si se daban vuelta para
seguir mirando al maestro.
Ya las nubes
habían comenzado a treparse al cielo, aun algunos nubarrones negros, aun otros
rosados y ardientes traspasados por los rayos del sol que iba creciendo entre
sombras y claridades. Iba, al menos, a caer un chaparrón.
El monaguillo lo
sabía, y se apuró a hacer el anuncio colgando todo su cuerpo de la cuerda que
mecía las campanas. Su única prisa era llegar hasta donde estaba Pacheco para
avisarle que las aguas del cielo se venían encima de él. El muchacho lo quería
y lo escuchaba, a diferencia de otros que tan solo lo oían. Bajó las escaleras
de vieja mampostería a saltos, de a tres escalones por tranco, y sabía bien que
con los ciento ochenta pasos reducidos en un tercio podía evitar un tremendo
fiasco al maestro que yacía inerte entre sus sueños de paz y armonía entre los
hombres de todo el universo.
El cura párroco lo
detuvo al final del maratón, en la planta baja, haciéndole un encargo de
hostias y vino de misa para la próxima evocación que se iniciaba en quince
minutos. «Sí, padre, allí estarán.», contestó acezando y dejando al sacerdote
con la palabra en la boca tras su rauda huida.
Las puertas
principales del templo estaban cerradas con llave por las tareas de limpieza
que cuatro adoratrices de Dios hacían con esmero pasando grandes escobillones
que arrastraban aserrín con querosén que dejaba todo el piso como si fuera un
espejo. Tuvo que buscar otra salida sorteando los bancos con sus tablas para
arrodillarse que le impedían su libre tránsito. Tropezó un par de veces en el
intento, pero al fin pudo ver una puerta lateral, junto a la sacristía, que le
permitía salir al exterior de la capilla.
«¡El maestro
Pacheco se va a mojar!», se decía preocupado mientras seguía su trayectoria
hacia la calle. Después de superar las altas rejas de hierro forjado que pudo
trepar y descender gracias a su juventud y a su estado atlético, logró llegar a
su destino. Pero Pacheco, tan lúcido como en sus mejores días, ya se estaba
comiendo la morcilla negra que algún bromista le puso sobre su bragueta al
despuntar el alba mientras estaba dormido.
El maestro se
paseaba tranquilo por la escalinata del palacio de gobierno listo para dar las
directivas del nuevo día. Cuando de pronto se presentó ante él un jovencito
acezante que le ofreció un vaso de vino y un pan blanco y redondo que se le
diluyó en la boca. Pacheco solo atinó a acariciarle la cabellera sudorosa y a
decirle: «Gracias.»
Con los ojos
cerrados dio un medio giro con su cuerpo y al abrirlos miró los balcones
maravillosos del palacio de estilo francés. Entristecidos y llenos de lágrimas
sus ojos se volvieron hacia el niño que ya había desaparecido.
II.
Aunque la próxima
parada sería en el medio de los cerros, Pacheco estaba firmemente convencido de
su prédica. Lo sabía porque ya varias sectas mono neuronales acataban sus
sentencias de un modo equívoco, pero entusiastamente seguras de que era el
camino a seguir y giraban sus preclaras palabras a sus sinceros objetivos de
causar daños para otros y beneficios para los propios.
La causa de la deportación
preocupaba a Pacheco. Días antes había visto construir hermosos muros pintados
de blanco que tapaban las viviendas del pobrerío. Ante este hecho pensó:
"Quizá la intensión de estos bandidos sea impedir que el viento arruine
las precarias casas de los olvidados."
El maestro,
sumergido en sus cavilaciones, se permitía todos los atropellos de la mente,
como cuando dijo involuntariamente que "La flor y nata de los tambos
tucumanos sucumbirá" y quizá nunca supo que años más tarde la productiva y
reconocida elaboradora de leche fresca de la avenida Mate de Luna se
convertiría vertiginosamente en una inmensa ruina de hierro y cemento. De allí
provenían seguramente esos trozos de queso que le regalaban cuando se acercaba
a la confitería Germania donde los nocturnos clientes tras escuchar su voz se
dignaban a contribuir a su causa con el simple aporte de un alimento sano y
hecho por manos locales.
A unas cuadras de
allí, cayendo por la pendiente de la calle 24 de setiembre, dando un giro al
sur y retomando hacia el este por Crisóstomo, el maestro cada tanto tiempo
visitaba la Farmacia Oficial en donde, entre ardides de simulacros para evitar
reprimendas, los empleados le cambiaban el vendaje que ya emanaba olores
nauseabundos y violáceos colores.
Sobre el techo de
la Farmacia Oficial los niños de la manzana jugaban a la pelota gracias a que
era la única construcción que poseía techo de cemento y no de chapa como el
resto de las casas.
Por aquellas
pensiones de la zona, el maestro también supo proclamar sus ideales y compartía
almuerzos entre prostitutas, millonarios abandonados a sus suertes,
trabajadores y Marco, un niño que iba a la escuela todos los días protegido por
esos hombres y esas mujeres que vivían con él en la pensión. Quizá Marco, ahora
hecho todo un hombre, rememora mejor que nosotros este pedazo de historia.
Él fue quien desde
el techo de cemento sentía los pestilentes aromas del vendaje. Entre sus
primeros trabajos de infante recuerda con insistencia aquel en el que se
empachó con jamón crudo que comió insaciable y de a poco mientras preparaba los
antológicos sándwiches de Papagayo.
Al salir cada día,
ya crecida la noche, no se olvidaba de poner unas fetas en su bolsillo por si
acaso se cruzaba con el maestro en el camino de regreso. Ahora, con los años,
pudo volver a probar el delicioso manjar, pero toda vez que lo hace se remonta
en ensueños hacia los años de Pacheco y la pensión. También recuerda al Loco
Perón despotricando por un viaje no pedido en aquella jornada infame.
El Colón abría sus
puertas en el minúsculo tiempo del vaivén en que las cerraba. Los tacos de
billares esperaban ansiosos los nuevos jugadores; ya las ginebras y los vinos
dormían en las repisas y el aroma del café se intensificaba al clarear el sol.
En las mesas
yacían las fichas de ajedrez y dominó. Los mazos de naipes estaban ordenados a
la espera de nuevas partidas que sigilosas manos orejearían la carta del
triunfo.
Allí Pacheco
ligaba un desayuno de vez en cuando, pero antes debía ejercer su condición
oratoria.
"Veo clanes
que se apropiarán...", pero el encargado de turno lo paraba en seco:
"¡Maestro, eso ya lo dijo la semana pasada!"
Entonces Pacheco
salía a la vereda y miraba intensamente hacia el oeste donde además de
vislumbrar el futuro ocaso, veía las cúpulas del palacio resplandecientes por
las luces del amanecer. Tras retomar la inspiración, el maestro regresaba al
largo y angosto salón de El Colón.
Como buen
pensador, sabía que la técnica de la repetición y de la insistencia era una
herramienta indispensable para engrandecer su obra, pero ante las
circunstancias cotidianas debía reformular la forma sin dejar de lado el fondo.
"Quizá la
audiencia se sienta contenida en los vericuetos de la palabra", se dijo
mientras construía otra sentencia que magnifique su visión. Y ya mirando al
encargado con actitud recia y benebolente, espetó: "Habrán rostros con
bigotes que postrarán a la comarca en infiernos vergonzosos de hambres y de
muertes, pero uno de esos rostros se los quitará cuando aparezcan las canas;
pero el otro usará tinturas cosméticas para conservar lo negro de sus
actos."
Pacheco devoró su
desayuno y partió con rumbo incierto atravesando la plaza.
Alejandro Gil
2006
Thursday, March 11, 2021
Era mi abuela la que...
Era mi abuela la que se reía
Cuando de mimo
Me acercaba
A acariciarle las arrugas
De su segunda niñez
Aprendí lo que era el vino
Con un ruidito de soda
Un mate cebado con azúcar
O amargo, según la escasez
Supe también
De la indecencia
De tener hijos
Wednesday, February 17, 2021
ALCOHOL EN GIL FOR EVER
ALCOHOL EN GIL
FOR EVER
Al comprar un
atomizador esta mañana
me di cuenta
que uno en uno
no es nadie
y menos aún si
el otro no está
y viceversa
Salí bajo las
nubes y volví bajo el sol,
dije que la
ausencia y la distancia
el tropiezo y
la fatiga
el mutismo y la
sordera
el tantear con
el bastón blanco
y el levantar
las heces de los perros de las veredas
no eran
suficientes
porque cuando
veo al mundo,
a una parte del
mundo en realidad,
luchar por el
planeta a viva voz,
me alegro;
cuando veo la
lucha sin descanso,
y por ahora aún
derrotada,
contra la
violencia de género y de razas,
de pobres y
marginales,
de olvidados y
ninguneados,
abandonados a
su suerte
por una máquina
de poder,
perfectamente
orquestada,
lo sé y lo
entiendo:
es el deseo
perverso de los humanos
que hacen
bellas aguas cristalinas gracias a la hipocresía enmascarada.
Tardamos en
darnos cuenta
y, los que se
dan cuenta,
operan para el
disimulo
Hay olas de ellos
y de ellas
Y hay olas en
todas las diversidades.
Nadie pretende
sino salvarse,
tener razón,
ejercer un
mínimo poder
hasta en los
temas más triviales
Si hablamos de
cuerpos
también
hablamos de manos
de mentes y sus
caminos
de sentidos y
sentimientos
de arrebatos
conscientes e inconscientes.
Hablamos de lo
siniestro.
Del uso
necesario de un líquido
aún no
inventado que caiga como bruma
sin que nos
demos cuenta
y nos salve de
nosotros mismos
y seamos otros
con el otro
Alejandro Gil
Febrero 17/2021
Friday, February 5, 2021
Thursday, February 4, 2021
EL EJE DEL MUNDO
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EL EJE DEL MUNDO
Las mujeres siempre fueron el eje del mundo. El patriarcado, inventado por los débiles hombres, quisieron lograrlo, y lo hicieron a fuerza de su prepotencia y violencia, durante siglos. Hoy, por fin, de a poco se está desenmascarando ese predominio falaz. Pienso esto hace muchos años. La mujer es la fortaleza de las sociedades. Y de cada célula que las componen.
Alejandro Gil
4 de febrero 2021































