Thursday, April 7, 2016
La Sola de Alejandro Gil, Novela. Edición en papel. Encarge su ejemplar. Envíos a todo el mundo.
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Alejandro Gil
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Inés González:
La Sola, puro instinto y mirada, un dejarse estar frente a una vida de sensualidad y contemplación. Hay también cierta ingenuidad, pureza, e inocencia frente a la vida-morgue gris que se repite y repite.
Enhorabuena Alejandro!!!!
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Vicky Chincarini:
¡Porque "La sola" es una maravilla! Un lujo Alejandro Gil poder leerla. Espero ansiosa el libro. Abrazos.
Vicky Chincarini:
El final del primer capítulo me encantó Alejandro Gil... Lo leí varias veces y no le encuentro fisuras. ¡Bravo, querido amigo!
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Verónica Pérez Luna:
Me encanta lo confuso del narrador incluso la confusión de sexo un texto sin padre sin ley pura sensualidad, como dice Liliana eso me atrapa
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Paola Ceraolo:
Mientras leía, pensaba en que me dará vergüencita ponerme mi vestido rojo sabiendo que me miran... Y me gusto sentir las burbujas bajando por la espalda... Me escuché pensando cuando leía.... Y sigue?
Me gusta no saber quién está hablando... Vos, la sola o estoy pensando...
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Elina:
Buenas tardes. No quiero molestarlo, simplemente comentarle que me parece mucho tiempo esperar un mes para seguir recibiendo novedades de "la sola"
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Patricia Suarez Lieberman
Precioso, te lleva, te saca de ahí, te vuelve, hace marea. Ah...es por los colores... por eso me gustó tanto. Es pintura escrita por momentos.
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Patricia Suarez Lieberman
Muy bueno Alejandro Gil . Placer leer. No se sabe quién habla además. Para volver a leer. Recomendación a contactos.
Historia vivencial orientada al lector
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Liliana Inés González Soria:
En "La Sola" bulle tanto pensamiento, tantas emociones, tanta ansiedad que corta la respiración. Buena descripción de lo que es la soledad, esa espera permanente de que algo terrible puede ocurrir en cualquier momento. Ese vacío existencial como la puerta que se instala en medio de la calle...
Liliana Inés González Soria:
Y el amor de "La Sola"? Con paso lento... no la alcanza?
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Alejandra Díaz
Ya te dije siempre, tu prosa descolla. Ni vos mismo sabés lo que está gestándose ahí.
Sos un instrumento de las palabras. Y lo que sentís, gracias a que escribís podés traducirte así. Chado.
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Ana Lia Hurvitz:
Está escrito hermosamente.
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Liliana Inés González Soria:
La Sola es mucha sola, es verdad que te deja sin respiración!
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Claudia, vía MMS:
Ya leí La Sola, los dos capítulos. Es genial, te felicito!
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Vicky Chincarini:
Me gustó Alejandro. El texto crece. Espero el capítulo 3. ¡Gracias!
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Friday, October 9, 2015
Saturday, August 29, 2015
CORTOMETRAJE: Juan González, poeta. “Siempre escribo sobre la muerte, indirectamente.” Un video de la Memoria. A la memoria de Hernán González, desaparecido en septiembre de 1976 por la Dictadura Cívico Militar. Aparecido, tras 38 años, en el Pozo de Vargas, Tucumán, Argentina, 2014. DIRECCIÓN: ALEJANDRO GIL
.
UN VIDEO DE LA MEMORIA
Este video fue absolutamente realizado fuera del sistema oficial de auspicios, tanto económicos, como culturalmente aceptados. Lo hicimos para resaltar el arte, la Memoria desde su lugar más verdadero. Para conservar y homenajear a un poeta fundamental, a una parte de nuestra historia. Lo hicimos con amor, con conciencia, con el aporte del afecto de unas cuantas gentes (no decimos mucha gente, porque es mentira) que creyeron en la idea de que se vea la imagen y la palabra del poeta. Juan González no es un poeta tucumano. Es universal. Los regionalismos representan una censura. Nosotros, como artistas, no debemos permitir la regionalización, eso es una mentira sectaria, es menospreciar el arte. El arte es guerra ante los bárbaros que no entienden. Queremos proyectar este cortometraje, que anuncia y habla del presente, del pasado y del futuro de nuestra Argentina, y de tantos países del mundo, en muchos lugares. Queremos que llegue a mucha gente y deje testimonio. Este cortometraje habla, fundamentalmente, de nuestra historia, de los 38 años que tardó en aparecer, como calavera, el hijo del poeta Juan González en el Pozo de Vargas en San Miguel de Tucumán, donde la Dictadura Cívico Militar hizo estragos, mató gente, desapareció hombres y mujeres. Habla de arte, de poesía, de la poesía auténtica. De cómo el arte no se disocia de la vida. Nuestra misión es aportar un material que perdure en el tiempo. Que nos ayude a entendernos entre los seres humanos.
CORTOMETRAJE: Juan González, poeta. “Siempre escribo sobre la muerte, indirectamente.” Un video de la Memoria. A la memoria de Hernán González, desaparecido en septiembre de 1976 por la Dictadura Cívico Militar. Aparecido, tras 38 años, en el Pozo de Vargas, Tucumán, Argentina, 2014.
FICHA TÉCNICA
Dirección: Alejandro Gil.
Dibujos: Inés González, Hernán González. Música: Alejandro Gil. Cámaras: Aimé Ramón, Pablo Peralta, Alejandro Gil. Edición de audio y video: Lucio Macario Mauroyriñis. Producción: Grupo Editor Como un Ají.
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Sí desea proyectar el cortometraje comuníquese
con Alejandro Gil
por Face o al e-mail:
alejandrogil4@yahoo.es
REQUISITOS TÉCNICOS PARA LA PROYECCIÓN DEL FILME
Sala de proyección, salón apropiado para tal efecto
Proyector de video (cañón) o televisor de grandes proporciones
Pantalla o pared blanca
Equipo de audio
Micrófono
Tuesday, August 11, 2015
La Sola por Alejandro Gil (Capítulo 4)
Te
queremos
Sole, te queremos
Nadie
me cree lo que digo, aunque son pocos los que saben de la historia que estoy
viviendo, pero siempre dije que para muestra basta un botón, una cuestión de
estadística que poco creo pero que para determinados momentos sirve aunque tan
sólo sea para verse mejor en el espejo. Yo no sé, pero en las pocas palabras
que utilizo para contarme está la clave, no sabré usar las palabras que usan en
lo corriente para decir lo que pasa y si pasa es porque pasa y no hay más
vueltas que darle, pasa y pasa.
Veo
la puerta sin paredes que la sostenga y es un portal de catedral que no tiene
llave yale, ni picaporte an-dif y él está detrás sin guantes ni nada que se le
parezca y tiene las manos más bellas y hábiles que he conocido.
Vislumbro
un sendero como para ir a él, no hay cosas ni casas extrañas, ni nada por
temer, sólo que lo veo distante en la calle como paseando la vida que lleva en
su pecho y en sus ojos. Rara criatura que amanece en las estrellas y se fuga.
Rara criatura desvaneciéndose y concretándose de un instante a otro, manipulador
de flashes donde entro y descentro a cada paso que arribo a él. La puerta y un
sendero, luces al final entre caminos no laterales, sino un único camino,
aunque se presente ante tus ojos y los míos como un serpentario difícil de
concluir. Pararme en el kiosco y ver siluetas y sombras y verlo parado
charlando y haciendo de ese don de la palabra un uso doloroso y espléndido a la
vez, y sonoro. Como al crepúsculo de un romance que lleva consigo, libretita
anotada de perfumes y de bocas, sueños derritiéndose por la siesta y el verano
de medio día de los ojos envueltos en llamas. No entiendo estas palabras.
Tampoco es mi turno ni mi estado de ánimo como para saberlo todo. Estoy y no
estoy, y no tengo tiempo de guardarme los llaveros que abran las puertas. De hecho,
son los sonidos que me abordan, la sola presencia del timbre y un número de
teléfono que no anda. Y sin embargo tengo comunicación abierta. O sólo me queda
de tanto, esperar.
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Link a La Sola (capítulo 1):
Link a La Sola (capítulo 2):
Link a La Sola (capítulo 3):
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Thursday, June 18, 2015
La Sola por Alejandro Gil (Capítulo 3)
Capítulo 3
Ábrete Sola
Por
la tarde van a venir a arreglarme el teléfono, eso creo, al menos prometieron
que iba a ser un trámite rápido y sin muchos inconvenientes, aunque esta gente
no es de confiar, muchas veces te prometen y no pasa nada, como la última vez
que tardaron cinco meses en darme tono. Tener la sensación de no tener
sensaciones y abrirse paso en el mundo y la ciudad en que uno vive como sombra
que se alterna de tamaños desde así hasta así de grande y no quedarse conforme
con la talla que tenemos en el momento en que nos damos cuenta de que tenemos
alguna talla y uno siempre considera que es la indebida y que uno merece más o
menos de lo que le ha tocado, siempre y cuando uno esté en el momento justo de
considerarse más o menos. Así nos pasamos de silencios en silencios y se nos
vienen las hojas de plátanos resecas hacia la cara y las alejamos con un
soplido de gran esfuerzo que algunas veces o casi siempre nos arranca una tos
seca y profunda de los pulmones que nos atraviesa todo el cuerpo. Reseca tos,
catarro de los puchos, nuestro cuerpo cenicero inmundo de colillas mal apagadas
con ese humito oscuro que alimenta a los nubarrones que dan tormento a las
tormentas y nos refucilan los ojos de óxido ácido del dolor, colillas mal
apagadas que se amontonan como en braceros en cada rincón y no se apagan y
siguen de largo en el olvido y resurgen cuando menos lo queremos estacionadas
en el cartón de los recuerdos.
Pasearse
y salirse del hogar, si a este lugar le podemos llamar como todo el mundo:
hogar, o llamarle de la mejor forma posible sin que ataque a nuestros
sentimientos de pasarla bien con nuestros puchos y catarros pulmonares,
catarros puñaladas a través de las células de la piel y los músculos y huesos
también, huesos chimeneas hacia las fosas nasales y nuestros labios superiores
nicotinados de tanto exhalar y exhalar. Desazón e intento de fuga del aire del
pulmón, del aire de las venas y alvéolos, de los bronquios que dan bronca al
sentirlos y verlos tapados en los sueños de noches increíbles y de días a la orilla
del cordón de la plaza… “iba cada domingo a buscarte en el borde de la
plaza…” y no te encontraba y ni pensar
de parar la tos.
Pasearse
el cuerpo limpio por la ciudad, a cualquier hora siempre es oportuno y tener
ahí latente una canción que nos dirija el ir y venir de vereda en vereda
esquivando las sombras y los rayos del sol. Entonces encontrarse de pronto con
una imagen que nos aterroriza y por qué no, nos aterra, nos lleva a la tierra y
da temor para los que estamos con el cemento en nuestra lengua y no sabemos más
que degustar la arenita reseca del último asfalto. A seguir caminando, me digo,
conmigo no va a poder el viento zonda, me hinchará el corazón y las arterias
como la canción pero aquí estoy para trabarle lucha; luchan mis ojos en pos de
las vidrieras, que las miro pero no las veo, pasan diapositivas y flashes del
mundo que vendrá a querer que yo los compre, pero no. Yo sigo con mis ojos
tornados a la izquierda y no les perdono
un instante de distracción, miro más allá del jabón, miro las burbujas. Y plop…
se me ha estallado la atención, carátulas de videos me marean, en las vidrieras
me llaman a su mundo de modo aniquilador, no contesto, pero insisten en su
llamado, por qué decirles que no? Para allí voy a llamarte con mis ojos y no
hay error de miopía suficiente, ya nadie nos impide el juego de las lágrimas ni
el agua salada ni el puerto escondido, no quiero verlos, no quiero plantaciones
en esos cielos rojos y airosos, no quiero sorgo, no quiero sorgo rojo para jodou, tintorería de la muerte
roja y teñida, piletones para la sed y sed y sed de sangre para tanta rojura, 2
x 1 me dice all that sex, tentación peligrosa de ojos y de lágrimas y el sol me
quema los hombros de tanto verano en pleno invierno, gracias por el fuego zeta,
nada en común hay entre mis ojos negros y la nariz de cyrano en la herida de
drácula, es así en el nombre de la rosa y sigo a mi paso esquivando las sobras
y los rayos del sol.
Lo
único que realmente me conmovió, es decir, lo que me hizo mover de vereda a
vereda evitando las sombras como dije, fueron las pompas y los deseos. Las
largas caminatas por el puente que ando rodando de tanta noche. Pensar en el
suspiro, el del puente, que me trae la baranda de donde me tomo y agarro para
mirar a pique las vías del tren. Sentir ese ruido y olor a máquina que va a
partir despacio, como un instante donde se fuga una bala de fogueo que anuncia
el inicio de una nueva partida. Balas fugaces como estrellas jugando a las
escondidas con la luna y el sol. La luna marcada en el almanaque que se vino a
blanco y se olvidó la tinta en el saco descosido del imprentero, el que lee las
palabras y no las nombra y las vive desunidas y sólo unidas de puro plomo o
chapa incendiada después de la película. Pero tranquila, a no desesperar, al
menos esta vez puedo recibir llamadas y así no estoy tan desconectada del
mundo. Lo malo es que el mundo que se quiere conectar conmigo no es al que yo
quiero conectarme, pero bueno ya llegará el tiempo, digo que ya llegará el
tiempo en que los teléfonos suenen con voz humana, del humano que uno quiera.
Han tocado la puerta, me dicen. Y yo no escucho nada de lo que me dicen pero
esto, raramente, lo escuché. Uno nunca sabe cuándo van a suceder las cosas, los
malos tiempos, y del tiempo que me nace ya mismo hay como un romance entre el
alma y el bolsillo del saco, que, por otra parte, tiene descocida la axila
derecha, de la parte de atrás. Rumbeándome hacia las vidrieras invento un baile
y me recuerda a vos. Orificio de llamarte y escucharte, sin el timbre exacto
pero escuchándote. Modula tu voz en tonos bajos y en tonos altos, modula tu
hablarme perfecto para mis oídos y hay roces de notas y acordes necesarios,
corcheas estridentes y negras alquitranes, capas de asfalto con piedritas
recién puestas en esquina de avenida y calle donde pasa el colectivo que me
lleva a trabajar, hoy, este día y los otros. Aunque esté de más decirlo, estoy
de descanso.
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