Thursday, May 20, 2010

ARBOL GENEALOGICO

te cuento algo especial:
la Lulú es muy especial,
como lo son mis tres hijas
(incluída ella, + Lucrecia, obvio, y vos)
La lulú es, como vos, igualita a mí,
el mismo sentido del humor (mal humor)
y buen humor. Como vos y yo y ella, no?
Tiene esas salidas locas, como vos, como ella, como vos.
Y todo el mundo queda desconcertado. Herencia que no podemos zafar.
Bueno, lo que quiero decir es que los tres somos iguales,
y como somos tras, digo dos mujeres y yo, es decir que gana el seso femenino,
y por lo tonto somos igualas

un besazo!!!


Alejandro Gil

Friday, May 14, 2010

YO YA SOY POSIBLE

yo ya soy posible
un átomo, un olvido
ya soy posible y muto
yo ya soy posible
lo demás es un juego


Alejandro Gil

Saturday, May 8, 2010

unDíadeMivida

unDíadeMivida



6:20 –suena la alarma / la pongo en pausa



6:30 –suena la alarma (mi teléfono es insistente) / la

pongo en pausa /

giro mi cuerpo sobre

el eje incierto del

horizonte / mi

espalda es corva /

penetra la hostil estructura

del somier / mis

órganos empujan

gravemente /

quieren descender y se topan

con mi columna /

debajo de mi columna

debería haber músculos /

carnes / humus /

piel y corteza antes

del colchón / pero no hay

nada de eso / sólo

está mi dolor / mi necesidad

urgente de levantarme

y ponerme a trabajar en

mis textos por al menos dos

horas / por día // ya llegó el

tiempo que dice que

llegaron las 8:30 / terminé /

mi tiempo para la poesía

terminó / no he logrado nada /

los anaqueles de la historia

no cuentan conmigo / no

publiqué y no estoy / lo que

hice se borró / lo que

dije se lo comió el bostezo /

todo fue un juego

y alguien lo abandonó


8:32 –ya habré desayunado

habré vivido tostadas

de pan de centeno

habré vivido el delicioso

escurrir de la mantequilla

en las crocantes cortezas

de esos panes morenos

que tienen la piel

y sus entrañas

como la gente vecina

que mira desde el sur



quizá haya satisfecho

con té mi sed inglesa

pero las five o´clock están

lejos



8:33 lo previo es anterior

a lo posterior

y ahora sigue


8:34 –debo disciplinarme / seguir

meticulosamente los cánones

del libre mercado / que

no es tan libre o uno

es un atado

debo difundir mis habilidades

a la sociedad / ella, la sociedad,

debe responderme / no me

responde / debo intentarlo

nuevamente / lo hago /

lo intento / ella no responde /

alguien falla / la sociedad

no falla / fluye / no te mira /

no se detiene en vos / alguien

falla / y eres tú



–regresemos / son las 8:34 /

salgo al camino que me

lleva al lugar donde trabajo /

ahí me pagan (mal) por lo

(bien) que hago / creo que

aquí el círculo cierra bien /

a ellos le conviene / a mí no



–las 8:34 se convirtieron en

las 5 de la tarde /

y estamos temprano / porque

siempre es tarde (más tarde)



y te digo que las velas

de otoño no se encienden

antes de las 6 de la tarde


6:31 –y aún estoy en el

trabajo / el que apuesta

a la vida renuncia /









alejandro gil

Wednesday, May 5, 2010

Life / 2 / Vida




Life / 2 / Vida


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Adiós.


Alejandro Gil

Saturday, April 10, 2010

Amija

Amija (Zamba. Música: Quique Yance - Letra: Alejandro Gil)

BARAJA AJA


BARAJA AJA
24 de marzo de 1996

baraja aja
la memoria
de llegar a esta fecha sin embargo
baraja aja
la timba
con lo que vivimos,
20 años

baraja aja
los discursos
baraja aja
antojadizos los ojos

baraja aja
la tinta
poblada de tumbas y timba
timba
la bandera
tumba
la sangre
timba y tumba
la palabra

no olvidar hacer tumba
para enterrar a la timba
enterrar los ascensos
y descender a la tumba
los ojos de los timbas

baraja aja
la memoria
timba
de estos años
baraja y timba tumba
baraja la tumba
en tantas manos

alejandro gil

24 de marzo de 1976
24 de marzo de 1996
24 de marzo de 2006
24 de marzo de 2010

Monday, March 29, 2010

DISPAROS



(a 34 años del golpe de Estado militar en Argentina)

DISPAROS


1-

Que la luna

se haya posado

sobre el monte

habla que ella

es guía

y sol

en las oscuras

alturas.


2-

La rama

azota mi rostro.

Alguien camina

delante.

No lo veo

pero sigo.

No lo sigo,

aunque no

me desvíe

de sus huellas.


3-

Azul es la humedad
de entre los árboles.

Exhala bosque
su aliento.

Yo me pierdo
y me encuentro
y chupo musgos

crecidos en las cortezas.


4-

Con una cuña

busco sed

y justicia.

La sed es mía,

la justicia

es no morirme

de sombras.


5-

Quizá la leche

del gomero

me pegotee

las manos,

pero es su savia

y estoy feliz.

Solo muero

cuando la savia

del hombre

se derrama.


6-

No hay referencias,

la muerte de un alma

no se parece

a ninguna.

La Historia, aquí,

se resquebraja en

infinitas partes.


7-

La historia enmudecida

en algún momento brilla.


8-

Soy la mitad

de lo que podría

haber sido.

Me talaron los

maestros.


9-

Cuando yo me

despeinaba,

ellos ya habrían

asumido la elegancia,

la hipócrita o

la audaz.


10-

Si el monte

hubiera levantado

sus faldas,

habrían salido

alegres gnomos

armados hasta los dientes

de felicidad.


11-

El pedemonte,

todo abierto,

sembrado de fresas,

tras esas pisadas,

hubiera sido mermelada

y dulzor.


12-

Me sigue una sombra,

en lo posible,

a diario, la eludo.

Pero cuando me

asumo, me planto

y le digo: Basta!


13-

Quién es? No sé.

Son muchos, lo sé.

Y estoy buscando
el modo de que

cumplan sus condenas.


14-

Están libres aún
y se disfrazan
de mil formas.

No tienen pasado,

algunos, otros sí,
otros no lo saben.

Yo los detecto,

hayan participado o no
en el horror.


15-

La maravilla del sol

sobre el monte
me dice

que la cópula de la vida

puede más que la estaca

de la muerte.

La luna

También festeja esto.



Alejandro Gil

A minutos del comienzo del día 24 de marzo de 2010

Atlanta

Saturday, July 5, 2008

De cuando una birra, chela o beer fue a jugar al fútbol y terminó en la sobadora

Sábado 22 de marzo, en un lugar de Georgia a 1 hora de Chamblee, 6:66 pm ET– El partido estaba intenso, rodeado de vahos extraños y olores nauseabundos. Transpiración, secreciones nasales, orines retenidos, ojos llorosos o resecos por falta de hidratación, algún vómito inexperto en la materia. El árbitro pitaba y el vals se paraba. Los bailarines, como marea enloquecida, corrían, en andar cimbreante, para donde el balón nº 5 Tango (balón oficial del Mundial ´78) se dirigía. «Todos detrás de Tango», parecía retumbar en las cabezas de los 20 jugadores que no atajaban. Los guardametas no participaban del baile, estaban meta y ponga con sus “hidrantes” que ocultaban detrás de los postes cuando la marea de bailarines-jugadores se aproximaba en peligroso ataque. No se sabía bien si los que atacaban eran los rivales o sus propios compañeros de equipo. (Se sabe esto porque hubo, al menos, dos docenas de goles en contra, “donde los arqueros no tuvieron nada que ver”, relata el parte oficial de la liga).
El partido mantuvo su parejo compás (un-dos-tres-cua…, un-dos-tres-cua…,) desde el inicio. «¡Qué táctica!», «¡Qué grandes estrategas los DTs!», murmuraba el público al ver la marca personal, cuerpo a cuerpo, que se veía en el rectángulo verde. Unos pegados a los otros, los 20, abrazados, siguiendo a Tango que dibujaba la coreografía del Gran Vals que se estaba jugando. ¿El Danubio Azul?
14 a 14. Y todos festejaban.
Gol a gol el partido se interrumpía por largos y efusivos festejos. No importaba cuál valla era la vencida, lo importante era la alegría, el gol: esa chispa que tiene el fútbol y que enciende los corazones. Rivales y adversarios, da igual, se unían en la algarabía sagrada sin prestar atención a la planilla del comisario deportivo que indicaba quién iba ganando. Los 20 jugadores se abrazaban, se besaban, chocaban sus manos extendidas y sus puños cerrados, y meneaban sus caderas en hileras anchas, de punta a punta en la línea central del campo, gol tras gol. Algunos hacían el gesto de acunar en sus brazos a un bebé cuando había un gol (sea o no sea suyo) y todos, instintivamente, lo emulaban solidarios. Hubo quizá, hasta este momento, al menos 280 niños de cuna, según mis cuentas, porque cada uno de los bailarines-jugadores dedicaba a los cielos un nombre distinto en cada ocasión. “Para Pepito”, “Para Juanito”, “Para el Nano”, “Para el Jenricito” y “El Diablito”, retumbaban los ecos devueltos por los bosques de alrededor, bosques de árboles petrificados, futuras lápidas.
Sábado 22 de marzo de 2008, en un lugar de Georgia a 1 hora de Chamblee, exactamente Chamblee Dunwoody Rd. 7:13 pm– Ya la suma de goles era increíble. ¿Era fútbol o básquetbol? ¿Eran arcos o aros? ¿Había asistencias millonarias o triples? ¿Existen los triples en el fútbol-soccer? Aquí, sí. En este encuentro los límites se rebasaron.
Tiro de esquina. Mala factura. La pelota cayó en el centro del campo. En violenta jugada, el nº 5 del equipo con camiseta blanca y detalles anaranjados arremete, en brinco exacerbado, contra el árbitro que estaba lejos de la esperada jugada en un partido normal. El 5 cae de codo tras treparse sobre la cabeza del árbitro central vestido de negro. Cae de codo. Se lo lastima. ¡Ay, qué dolor! ¿Hay un médico por aquí? No, no hay. El presidente de la liga, el DT del equipo, el árbitro central, los asistentes, el que comanda la planilla, el público, la prensa se pregunta: ¿Hay un médico por aquí?
Sale quemando asfalto un hermoso vehículo azul con calcomanías de Silverbacks y con varias medias pelotas de fútbol pegadas en el interior de su parabrisas, quizá, para que no se las roben si estuvieran en el exterior.
«¿Hay un médico por aquí?». Al conductor no le interesa esta pregunta. Sabe adónde ir. Sabe, y se dirige raudo a Chamblee, a pesar que está a una hora de ese lugar. ¿Se habrá quebrado el codo? ¿Necesitaría asistencia médica? No. Él, el del azul, no lo cree necesario. Para eso están las del cartel: «Se soban y curan: huesos, ovarios, empachos…». Llega el hermoso auto azul. Estaciona en lugar prohibido. Se baja el del auto azul corriendo desesperado en busca del cartel: «Se soban y curan: huesos, ovarios, huevos caídos…». Entra. Consulta agitado a la doctora Cureta. Ella le dice: Ok! My friend. Sale a toda prisa el del auto azul, va hacia el auto azul. De él saca, como puede, al bailarín aún con sus botines blancos con tapones, su pantaloncito corto, su camiseta blanca con detalles anaranjados. Camina en zigzag. Uno podría haber dicho: “A este crack del fútbol le pasó por encima una aplanadora”. Pésimo diagnóstico, mi escriba. A tumbos pasa el bailarín-jugador al consultorio de trastienda.
El del auto azul, bello azul, bello auto, sale nuevamente en exacta actitud desesperada. Coge su auto y lo saca del peligro de la grúa y de la multa y enfila, cual wing derecho (aquel nº 7 que despeinaba a la tribuna, llegaba a la línea final y tiraba un centro que el 9, con cabezazo de los mil demonios, aprovechaba para sacarle llamas a la red del arco) a buscar un estacionamiento al frente del cartel. Literalmente, roba ese lugar del “parking” a un taxi que traía a otro convaleciente para la sobadora (perdón, para la doctora Cureta): un rastafari alto con la cadera doblada de dolor.
El taxi le toca bocina indicándole que estaba esperando ese lugar. El del auto azul insulta detrás de la ventanilla y encalla su vehículo.
El rastafari no aguanta la espera, no soporta que la sobadora esté ocupada y se va.
«Yo te doy diez dólares el viernes si estudias todos los días.» —No, escriba, a nadie le interesa tus cuestiones personales. «¿Acaso la literatura no aborda la vida?» —No la tuya, escriba. «Será.»
Ay! Ay! Ay!... Gritos ensordecedores vienen desde la trastienda. El bailarín-jugador se retuerce de dolor. Ya no festeja las decenas de goles que hubo en el partido-vals que, a esta hora, seguirán danzando sus compañeros y rivales. ¿Cuánto irán? ¿33 a 33? ¿66 a 6? Nadie lo sabe. Ni el del auto azul. Y menos el nº5, no Tango, que es la pelota, sino el del codo. Amado codo que tanto sirvió para empinar la botella; amado codo que aún les es útil a los 21 danzarines que todavía siguen en la cancha brindando; amado codo que por no estar inflamado, dado lo reciente del accidente, pudo ser asistido por la sobadora que, en buen tino, me explica que “no escuchaba problemas mayores” y que por eso procedió con el caso. Sí, el del codo tampoco sabe el resultado que le espera. Sí, ese mismo, el que da alaridos.
Don't drink and drive. Don't drink and play fútbol.
If you have any problem, call your doctor. If you have money!
Parararará, pará pará; parararará, pará pará… dice el vals. El Danubio Azul.
*Cualquier parecido a la realidad, es pura coincidencia.

Poeta - Escritor

Alejandro Gil- Poeta y escritor argentino, nació en la ciudad de Salta en 1964 y se crió en Tucumán. Actualmente vive en Tucumán, residió desde 1994 a 2010 en EEUU. Publicó once libros y miles de volantes poesía (45.000). La mayoría de su obra permanece inédita. Adaptó para el teatro a uno de sus libros. Realizó espectáculos de poesía, perfos, instalaciones y hechos poéticos desde 1988. Realiza videos de poesía. Realizó el cortometraje "Juan González, poeta, “Siempre escribo sobre la muerte, indirectamente.”
Un video de la Memoria. A la memoria de Hernán González, desaparecido en septiembre de 1976 por la Dictadura Cívico Militar. Aparecido, tras 38 años, en el Pozo de Vargas, Tucumán, Argentina, 2014." 
Es editor gráfico y periodístico. 

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